En menos de una semana Unió Democràtica de Catalunya celebrarà su 25 congreso nacional en el que debatirá la ponencia Catalunya: centralitat, humanisme i justícia social. A través de ella el partido tratará de dar respuesta a los desafíos planteados actualmente. Y el mayor desafío que tenemos hoy es cómo hacer frente y cómo dejar atrás la profundísima crisis económica que nos asola. Nuestra apuesta es la cooperación, que se extiende a numerosos ámbitos y que se opone claramente a la idea de división en la que muchos se encuentran instalados.
Discrepamos de los que creen que la sociedad catalana se divide entre los partidarios y los contrarios a la independencia. Apostamos por buscar un espacio en común, un terreno central, basado en lo que históricamente nos ha definido como nación: nuestra lengua, nuestra la cultura y nuestro derecho. Son ámbitos para los cuales aspiramos a una plena soberanía en base a un acuerdo cooperativo como el que supone la confederación. Idéntico argumento se deduce de nuestra apuesta de naturaleza federal por el pacto fiscal. Se trata de un proyecto inspirado en el concierto económico, es decir, pasa por el establecimiento de una relación bilateral con el resto del Estado que otorgue a Cataluña la plena capacidad normativa y el control sobre la Agencia Tributaria, así como el establecimiento de unos límites razonables a la solidaridad, que en ningún caso supongan un límite a nuestra competitividad.
Así pues, la nuestra es una apuesta confederal en los ámbitos de la cultura, la lengua y el derecho, y federal en fiscalidad. Está basada en la idea de la cooperación. Aspira a sumar y no a restar. Al fin y al cabo, como partido nacionalista, queremos generar consensos que permitan el progreso nacional de Catalunya, nuestra razón de ser.
Discrepamos también de los que en la situación actual tratan de reabrir el viejo debate entre derechas e izquierdas. Tanto desde un punto de vista económico como político, apostamos claramente por la centralidad, que va más allá de un ejercicio táctico de equidistancia. En el plano económico pasa por abrazar los postulados de la economía social de mercado mientras que en el político aspira al perfeccionamiento de los mecanismos de democracia parlamentaria.
Aspiramos a una sociedad cohesionada tanto desde la perspectiva nacional como desde los puntos de vista político y socioeconómico. Y esa cohesión sólo puede ser fruto de la cooperación, de la suma de voluntades y nunca de la división. En Unió creemos en Catalunya como nación cohesionada y no como una sociedad dividida. Defendemos, pues, la centralidad y la cooperación. En el plano nacional, se expresan a través de una apuesta confederal que supere el estéril debate independentismo-sumisión y que enfatice la idea de nación y de cohesión. En el ámbito internacional se traduce en una apuesta por un amplio acuerdo a nivel europeo para salir de la crisis, no sólo a través de políticas de austeridad, sino también por medio de políticas de crecimiento. Somos nacionalistas de inspiración personalista y situamos a la persona en el centro de la vida política. Por ello, nunca vamos a renunciar a la justicia social, ya que únicamente a través de la austeridad no será posible alcanzarla.
Como todo organismo vivo, Unió ha cambiado en sus más de 80 años de vida, pero este ha sido y seguirá siendo el ADN de nuestra formación. Hemos apostado y seguiremos apostando por la centralidad y por la cooperación.
Article publicat a El Mundo.
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